La nueva novela del escritor sevillano utiliza los cuentos infantiles como hilo conductor para explorar la incomunicación, la pérdida, el duelo y la necesidad de escuchar a los menores.
El escritor sevillano Álvaro Villalobos publica Porque hay que vivir, una novela que aborda cuestiones como la culpa, la ausencia emocional dentro de las familias y la salud mental infantil a través de una historia en la que los cuentos se convierten en una herramienta de comunicación entre adultos y niños.
La obra está protagonizada por Lorenzo Abravanel, un hombre de 33 años cuya vida cambia durante la pandemia. Tras quedarse sin trabajo y romperse su relación sentimental, regresa a Sevilla con la intención de empezar de nuevo y recuperar un antiguo proyecto: escribir e ilustrar cuentos infantiles por encargo.
Lo que inicialmente se presenta como una forma de ganarse la vida acaba convirtiéndose en una vía de acceso a las preocupaciones y conflictos de distintas familias. A través de los relatos que crea, Lorenzo comienza a conocer miedos, silencios y heridas que no siempre encuentran una forma directa de expresarse.
Una historia marcada por el duelo y la incomunicación
El punto de inflexión llega cuando el protagonista conoce a Marta, una niña afectada por el suicidio de su mejor amiga. A partir de ese momento, los cuentos adquieren una nueva dimensión dentro de la narración y funcionan como una forma de intentar poner palabras a emociones difíciles de comunicar.
La novela no sitúa el suicidio como único eje de la historia, sino que presta especial atención a las personas que afrontan posteriormente el duelo y los sentimientos de culpa, así como a las preguntas sobre las señales que pudieron pasar inadvertidas o las conversaciones que nunca llegaron a producirse.
Porque hay que vivir incorpora también una reflexión sobre otro tipo de ausencia: la de los adultos condicionados por el trabajo, las obligaciones y el ritmo de la vida cotidiana, y las consecuencias que esa falta de tiempo puede tener sobre la comunicación con los hijos.
En este contexto, Villalobos plantea la literatura y la imaginación como espacios para recuperar el diálogo y facilitar la expresión de emociones que, en ocasiones, resultan difíciles de transmitir de forma directa.
Un autor vinculado a Sevilla
Álvaro Villalobos, nacido en Sevilla en 1984, fue violinista y jugador de baloncesto antes de desarrollar su trayectoria como escritor y periodista. Pese a haber residido durante cerca de dos décadas entre París y Madrid, mantiene una vinculación constante con su ciudad natal, que vuelve a estar presente en esta nueva novela.
Entre sus obras anteriores figuran El afán del barro, centrada en la burbuja inmobiliaria; El tiro por la culata, relacionada con los efectos de la globalización; y Ese no soy yo, una novela sobre identidad y redes sociales.
Con Porque hay que vivir, el autor traslada ahora su atención a las relaciones familiares, la salud mental, el duelo y la escucha, articulando la historia desde una narrativa de vocación visual y cinematográfica.







