Los dispositivos pueden recogerse gratuitamente en los Puntos Violeta del Real y cuentan con sensores para advertir de la posible presencia de determinadas sustancias en las bebidas
La Feria de Málaga, que continúa hasta el próximo sábado 22 de agosto, cuenta estos días con una nueva herramienta para reforzar la prevención frente a posibles casos de sumisión química: 3.000 pulseras con sensores capaces de advertir de la presencia de determinadas sustancias en las bebidas.
La iniciativa forma parte de un proyecto piloto impulsado por el Colegio de Médicos de Málaga (Commálaga) junto al Ayuntamiento de Málaga y con el respaldo de Fundación Unicaja. Las pulseras se distribuyen gratuitamente en los Puntos Violeta habilitados en el Real del Cortijo de Torres durante la Feria.
El proyecto incluye además un protocolo específico de actuación ante posibles resultados positivos, cuya información será trasladada a los servicios sanitarios públicos y hospitales privados de Málaga capital y del resto de la provincia.
Cómo funcionan las pulseras
Cada dispositivo incorpora dos sensores reactivos diseñados para advertir de la posible presencia de determinadas sustancias susceptibles de utilizarse en casos de sumisión química.
Su utilización es sencilla. La persona debe humedecer las yemas de sus dedos con una pequeña cantidad de la bebida recién servida y aplicarla posteriormente sobre los sensores. Un cambio visible en estos puede indicar un posible resultado positivo.
Una misma pulsera puede utilizarse hasta en cinco ocasiones, siempre que no haya dado positivo previamente. Desde el Colegio de Médicos recomiendan además no emplearla de un día para otro, ya que pierde efectividad, y evitar que los sensores entren en contacto con agua, jabón u otros productos.
Durante la presentación del proyecto, los especialistas explicaron que este tipo de dispositivos está concebido para detectar determinadas sustancias utilizadas en casos de sumisión química, entre ellas el GHB, conocido como éxtasis líquido, y drogas aminadas como ketamina, metanfetaminas o escopolamina.
El Colegio de Médicos recalca, no obstante, que las pulseras son una herramienta preventiva, disuasoria y de alerta y no sustituyen a las pruebas clínicas y toxicológicas. Tampoco un resultado negativo permite descartar por completo que una bebida contenga alguna sustancia, puesto que los sensores no pueden detectar todas las drogas existentes.
Qué hacer ante un posible positivo
El protocolo establece una serie de recomendaciones claras en caso de que alguno de los sensores reaccione.
La primera es no consumir la bebida y conservar la copa o el vaso, evitando que sea manipulado o desechado, ya que podría convertirse en una prueba de utilidad para una posterior investigación.
La persona afectada debe acudir inmediatamente al puesto de atención sanitaria de la Feria, situado junto a la fachada principal, o llamar al 112, indicando que existe una sospecha de administración de sustancias sin consentimiento.
Si ya ha ingerido la bebida o presenta síntomas compatibles, debe solicitar asistencia sanitaria urgente y permanecer acompañada. Entre las señales de alerta se encuentran el mareo repentino o desproporcionado, somnolencia intensa, confusión, desorientación, dificultades para hablar o moverse, pérdida de memoria, náuseas, vómitos o pérdida de conciencia.
El Colegio de Médicos recomienda que las pruebas clínicas y toxicológicas se realicen con la mayor rapidez posible, preferentemente dentro de las primeras dos horas desde la sospecha, puesto que determinadas sustancias se metabolizan rápidamente y su detección puede resultar más complicada con el paso del tiempo.
También insiste en que, aunque los sensores no reaccionen, cualquier persona que presente síntomas compatibles debe acudir a los servicios sanitarios.
Puntos Violeta en el Centro y el Real
La distribución de las pulseras se integra en el dispositivo habilitado durante la Feria para prevenir la violencia machista.
El Ayuntamiento cuenta con Puntos Violeta en el Centro y en el Real del Cortijo de Torres. En este último recinto hay una unidad fija en la Explanada de la Juventud y otra itinerante. Las casetas del Real han sido declaradas además espacios libres de violencia machista y sus responsables han recibido formación sobre el protocolo de actuación ante posibles situaciones de violencia o agresión.
El proyecto de las pulseras ha sido desarrollado durante meses por un equipo compuesto por la vicepresidenta tercera del Colegio de Médicos, Isabel García Ríos; la médica de Urgencias y experta en salud y género Patricia Alemán; la agente de la Policía Local Lola Bermúdez; y la gerente de Commálaga, Cristina Gutiérrez.
El presidente del Colegio de Médicos de Málaga, Pedro J. Navarro, ha explicado que la finalidad de la iniciativa es ofrecer una herramienta preventiva durante la Feria y, al mismo tiempo, favorecer una respuesta coordinada ante cualquier sospecha de sumisión química.
Desde la institución sanitaria recuerdan además que estas medidas preventivas no trasladan ninguna responsabilidad a las posibles víctimas: la responsabilidad corresponde a quien adultera una bebida o se aprovecha de la situación de vulnerabilidad generada.







